sábado, 1 de febrero de 2014

Una enfermedad llamada amar.

Que fácil es no sentir, quererse sin querer. las casualidades no existen. Eres tu, con esa mirada la que me imnotizó, cuando iba perdida, sin rumbo, sin más. No me miro si quiera, no quiero abandonar. El solo echo de saber que estas ahí. pero sé que me haces mal .¿Porque no una vacuna para esta gran enfermedad?, una enfermedad sin cura, de locura, matar a el contagio, cual fué tu mirada. Desgarrar tus ojos, que contienen un veneno mortal. Arrancarlos, para no contagiarme más. La única medicina que hay para ello, es pues que me dejes de mirar.

domingo, 26 de enero de 2014

Una flor imposible.

En un campo lleno de flores, todas eran muy bonitas y coloridas, pero justo tuve que fijarme en esa, en la que más lejos estaba, y la que más pinchos tenía. Era especial, o al menos lo era para mi. Quise correr para cogerla, pero tantas eran las flores que había, que no podía, si no solo andar. Muchas me hacían daño, pero otras como las preciosas margaritas, parecían pequeñas e inofensivas, lo eran para mi, pero no para el campo. Ya que le hacia mucho mal. Sin importarme nada, seguí hacia adelante, cada vez estaba más cerca. Sentía esos pinchazos de las flores que me rozaban. Y al fin, llegué. Ahí estaba, tan bonita y colorida como desde lejos. Pero al ir a cogerla, me pinché, y me hice mucho más daño que con las flores anteriores, pero de nuevo me dispuse a cogerla. Pero de nuevo me volví a pinchar, esta vez saliéndome sangre. Y vi que me era imposible coger esa flor, que no tenía la suficiente protección para cogerla, y que tendría que conformarme con cualquier de las otras flores que tenía al rededor, eran muchas, pero ninguna tan bonita y especial como la que a mi me gustaba.