En un lugar llamado mente, donde se puede crear algo realmente temible ''los pensamientos'', un lugar donde las verdades son mentiras y las lagrimas no siempre son tristeza.
sábado, 4 de enero de 2014
Confusiones.
Estamos rodeados de gente, calles, edificios, cosas materiales… Pero también estamos rodeados de sentimientos, pensamientos, sensaciones... No siempre es así. Hay momentos en la vida en los que te sientes solo, vacío, sin nada ni nadie alrededor… Y viene esa típica pregunta: ‘¿qué he hecho mal?’, algo falla, yo antes no era así. Y efectivamente, te das cuenta de que no ha cambiado lo que hay alrededor, sino tú. Tú eres el que ha cambiado, y no sabes qué hacer para arreglarlo, y cuando estás a punto de rendirte, de acabar con todo, llega de nuevo esa persona que te hace ver la vida de otra manera, y te da la fuerza suficiente para seguir adelante.
viernes, 3 de enero de 2014
Dos desconocidos.
Hay un gran paso de gustar a querer, y de querer a amar. Yo me quedé en el medio. Y tan pequeño es el paso del querer a odiar, que ni me enteré de cómo llegamos a ese punto. No puedo odiar a alguien que un día me hizo feliz... Y las cicatrices que un día nos hicimos, ya solo son manchas de la piel, y tú que ya no tienes miedo me enseñas a correr, correr contigo viendo la vida pasar porque sería yo sin ti, y tu sin mí estar, en este caso no somos nada, solo dos más. Dos, que antes, eran uno, y ahora ya no están.
jueves, 2 de enero de 2014
Como ranas.
Acércate que no muerdo, continuado de un beso de película inesperado.Parecía todo tan perfecto… Pero algo fallaba y era un príncipe al lado de una chica vulgar, fea, tonta... Pues como todos los príncipes de ahora, que te besan, te dicen que te quieren y se largan. Para qué vamos a engañarnos, los besos de cuento no existen, ni los príncipes ni princesas, pero las ranas sí. Esas que les das un beso y se convierten en príncipe… Pues en la realidad no siempre es así, puede que también se convierta en princesa o puede que solo te quedes con las ganas y no se conviertan en nada. Puede incluso, que una princesa se convierta en rana. Y así es, en aquel beso inesperado sentí que me convertía en rana.
Sensaciones.
El mundo está lleno de ellas, y hay de todo tipo. Las buenas, esas que tienes cuando ves a el chico que te gusta, cuando comes chocolate o cuando apruebas los exámenes, ese cosquilleo en el estómago. También están las malas, esas que tienes cuando pierdes a una persona importante para ti, cuando escuchas esa canción que te recuerda a él o cuando tu madre te regaña. Las sensaciones son difíciles y a la vez son muy sencillas de explicar, porque cuando las sientes sabes a qué se deben. Reflejos, sentimientos, ganas... Todo eso se corresponde con las sensaciones. Cuando dices que tienes ganas de llorar es que tienes una mala sensación o cuando estas triste es algo raro pero poca gente lo entiende. Desahogarse, esa palabra metafórica que te ahogas con tus sensaciones, tragas y tragas y al final te ahogas hasta que llega esa persona que consigue desatascarte, que te desahoga... Y así será siempre. Una vez leí que la respuesta no siempre es la huída, que a veces la respuesta es saber cuándo quedarse y cuándo no y el mundo en realidad depende del bien y el mal, sensaciones buenas o malas, sentimientos buenos o malos, pensamientos... Y esta gran bola llena de todo eso, me parece tan ridícula y tan curiosa que es imposible descifrar el porqué de las cosas pero una cosa sí que sé y es que la gente gira alrededor del mundo y el mundo alrededor de esta.
En un mundo cursi y cruel.
Cerrar los ojos y verte. Abrirlos y verte. Estar dormida y verte. Ver tus labios junto a los míos rozándose. Queriéndote sin querer; ¿cómo puede ser eso? yo no lo busqué. Y como siempre, algo sale mal. Tú me dejas de hablar, una vez más yo me enamoro y lloro hasta no poder más. Ganas de morir… pero no por quitarme la vida, si no por quitarme el dolor que tú me dejaste al sonreírme, al decirme que me querías, al besarme. Y ahora estoy aquí yo, bañándome en este gran mar del dolor. Tengo miedo de sentir, y de no hacerlo. ¿Cómo te explico yo que te quiero?, simplemente, te quiero sin querer. Tanto que duele al dejarte... por la situación. No fue la primera, ni la última vez que nos veremos porque recuerda que el mundo es redondo; te vas por la derecha y yo por la izquierda, dos caminos distintos. Que al fin y al cabo como ya he dicho, la tierra es redonda y nos volveremos a encontrar.
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