sábado, 11 de enero de 2014

Pájaros.

Somos como pájaros en jaulas. Nos encerramos en jaulas durante mucho tiempo, hasta que llega esa persona que te abre las puertas y empiezas a volar, vuelas muy alto, te sientes libre, pero cuando vuelas te encuentras obstáculos, te encuentras un árbol que consigues esquivar. Después, te encuentras con una tormenta que, desgraciadamente te moja, te moja las alas con las que volabas y tienes que esperar a que se pase la tormenta para seguir volando, porque después de la tormenta siempre llega la calma. Y por muy duros que sean esos obstáculos, siempre conseguirás continuar.

miércoles, 8 de enero de 2014

El poder del amor.

 Es tan grande el poder del amor... Una vez que sentiste algo por alguien es casi imposible olvidarle, aunque sabes que todo acabó, sigues mirando su última conexión, sigues mirando sus tuits y sabes que ninguno va por ti, cuando está en línea te preguntas, una y otra vez: ¿con quién estará hablando? Tienes que olvidarle como sea, pero no puedes, e intentas poner un parche para taparlo, conoces personas nuevas, pero ese parche siempre acaba destapándose. Las heridas vuelven a abrirse... y supongo que después de algunos años la herida acaba cicatrizando. Pero recuerda que las cicatrices siempre dejan señal.

lunes, 6 de enero de 2014

Una carrera.

Muchas veces nos encerramos con las puertas abiertas, eso quiere decir que tenemos muchas oportunidades y muchas salidas, pero estamos tan ciegos en algo, que no nos damos cuenta. La vida es como una carrera, hay gente que se la toma con calma y otra que quiere acabarla enseguida, y todos y cada uno de nosotros, tenemos nuestras propias metas. Hay algunos que se quedan por el camino, por propia voluntad o por falta de fuerzas para seguir adelante. Y de repente, te das cuenta de que hay personas que te quieren. Todos sabemos lo que queremos y cuando lo que queremos, es ley de vida. ¿Y qué pasa cuando te detienes un momento? te paras a pensar a coger aire y respirar. Te pones a mirar a tu alrededor, ver quién está corriendo contigo, quién se quedo atrás y quién llegó ya a la meta, ver cuánto camino te queda por recorrer y lo que ya corriste.

domingo, 5 de enero de 2014

Somos tan curiosos e ignorantes.

Las personas somos tan curiosas e ignorantes que aunque sabemos que vamos a sufrir en el amor, seguimos intentándolo, seguimos diciendo ‘te quiero’ aun cuando sabemos que la otra persona no siente lo mismo. Una y otra vez lo intentamos, pero llega un día en el que después de tantos intentos, nos sale bien, aprendemos que sí que existe la persona perfecta, y cada uno tiene la suya, que a veces, los te quieros son de verdad, y no siempre las chicas quieren flores o bombones, a veces con un simple beso vale. No somos tan difíciles de entender como dicen. También nos gusta matar zombis o jugar al fútbol. Somos tan curiosos e ignorantes que confundimos, gustar con querer y querer con amar. Y a veces, no nos damos cuenta de que estamos luchando por alguien que no nos aprecia, que pasa de nosotros, pero todo en esta vida es pasajero.Y menos mal.

Como una noria.

La vida es como una noria, una vez que subes en ella das muchas vueltas, y ves paisajes diferentes. En algunos momentos estas abajo del todo, mientras otras personas están arriba, pero en seguida subes de nuevo. Y un día, tienes que bajar de ella, para que otras personas puedan ocupar tu sitio.

sábado, 4 de enero de 2014

Confusiones.

Estamos rodeados de gente, calles, edificios, cosas materiales… Pero también estamos rodeados de sentimientos, pensamientos, sensaciones... No siempre es así. Hay momentos en la vida en los que te sientes solo, vacío, sin nada ni nadie alrededor… Y viene esa típica pregunta: ‘¿qué he hecho mal?’, algo falla, yo antes no era así. Y efectivamente, te das cuenta de que no ha cambiado lo que hay alrededor, sino tú. Tú eres el que ha cambiado, y no sabes qué hacer para arreglarlo, y cuando estás a punto de rendirte, de acabar con todo, llega de nuevo esa persona que te hace ver la vida de otra manera, y te da la fuerza suficiente para seguir adelante.

viernes, 3 de enero de 2014

Dos desconocidos.

Hay un gran paso de gustar a querer, y de querer a amar. Yo me quedé en el medio. Y tan pequeño es el paso del querer a odiar, que ni me enteré de cómo llegamos a ese punto. No puedo odiar a alguien que un día me hizo feliz... Y las cicatrices que un día nos hicimos, ya solo son manchas de la piel, y tú que ya no tienes miedo me enseñas a correr, correr contigo viendo la vida pasar porque sería yo sin ti, y tu sin mí estar, en este caso no somos nada, solo dos más. Dos, que antes, eran uno, y ahora ya no están.