viernes, 7 de febrero de 2014

Un dia brillante.

Estás en un prado verde, un dia soleado. El cielo es azul, y hay alguna que otra nube blanca, brillante. Llenas de buenos pensamiemtos, buenas sensaciones, momentos buenos, amigos. Te tumbas en la hierba y notas como los rayos del sol penetran en tu piel, cierras los ojos, y respiras hondo. Pero de repente una gota cae en tu mejilla, abres los ojos y ves que unas nubes negras se van acercando poco a poco, ves que están llenas de problemas, de inconvenientes y negatividades. Pero tu vuelves a cerrar los ojos, todavía hay algún que otro rayo que te alcanza. Hasta que llega un momento en el que esas nubes negras estan encima tuyo, te mojan, te destruyen. Eso solo es un momento, hasta que tu las dejas pasar, no les haces caso, y de nuevo aparecen las nubes blancas y brillantes. Porque hay que dejar pasar las malas cosas, y no darles importancia, si les das importancia, acabaran por destruirte. Puede que alguna de esas nuves negras, despues se conviertan en nubes blancas. Hay que darle importancia a los buenos amigos, a las cosas buenas de esta vida. Cosas que si no existieran, la vida no sería vida.

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