viernes, 25 de abril de 2014

Un laberinto.

Me ahogo, no puedo sino más que llorar, ni eso pueden mis ojos que no tienen fuerzas para seguir, en esta noche poco a poco se van cerrando, pensando en no verte porque no te veo y mienten al saber que estas pero no quiero que estés.
Todo este laberinto en el que me has metido, del que soy incapaz de salir. Te escondes y no te encontraré, ya jamás estarás. Subo, poco a poco subo para volver a caer, deslizandome suavemente en este mantel seco, sin huellas. Te siento, te veo, te quiero lejos... donde no puedas hacerme daño, estarás a salvo de mis llantos que suplican tu regreso, pero porfavor no vuelvas nunca más o jamás habrá una cura para este mi roto corazón.

No hay comentarios:

Publicar un comentario