No es fácil tocar el olvido sin antes haberlo saboreado.
No es dificil,
acabar hundido en él,
como el barco que naufrága,
como un poeta muerto,
de vida.
No es complicado,
acabar sentado en la puerta de cualquier bar,
donde el café me huele a ti,
y los sorbos,
no llenan mis huecos.
Andar por las calles
de esta pequeña ciudad suicida,
donde no existe alma viva,
solo enamoradas,
acabadas,
tiradas en un banco,
en el barco del naufragio.
Que pasó,
cuando dije esas palabras,
quien asesinó las ganas
quien se llevó la felicidad dime,
quien vale,
y quien es basura,
para decirte en cambio,
que eres un tesoro descubierto,
cazado y robado.
Eres toda alma superviviente
esperando ser salvada,
y ahogada,
cuando digo que te necesito,
no me escuches,
por dios.
Deja que acabe con esto,
bailemos en la arena,
lloremos al mar,
muerto,
o vivo,
siempre serás un pedazo,
que duele menos.
Dentro de él.
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