domingo, 1 de marzo de 2015

Todo es magia.

Mientras la magia cae del cielo, yo intento levantar un muro para protegerme de ella, pues aunque bella, es peligrosa.
Mientras, busco libros sin portada, busco un libro que no tenga última hoja, ni índice, solo quiero que cuente una historia.

También espero tumbada en el suelo, a que pase esta tormenta, mientras mi sangre de tono azul se va derramando y me va matando, ya no hay rendija en esta habitación que contenga tu nombre, que me vuelva al rojo vivo la sangre fria, terca, abrumada como la marea en tiempos de guerra, como cuando hay luna llena.
Todo se vuelve más frío, de un color turquesa tirando a recuerdo, a escalofrío y me pregunto porque ya no fluye, porque se ha hecho pedazos y como cristales rotos se ha quedado.
Que alguien me diga cuanto queda para que la magia cese, para que desista y me despista con su melodía adormizante, son solo las cuatro y veinte y yo sigo tumbada, esperando a que pare.
Y por un momento, un rayo asoma entre las rejas, dejando al descubierto el cuerpo frío, la sangre en mil pedazos llena de melancolía, de un sabor amargo.
Dejemos ya de sentir, o será demasiado tarde, empecemos a persistir, a pisar el suelo y besar las estrellas, dejemos el morir para el final, que eso es cosa de poetas, aqui hablamos de locura, la que provoca una rotura de segmentos, de los mejores cuentos sin portada, ni última hoja los que son de risa débil, y lágrima fácil.
 Dejemonos de historias, que aqui la magia ya no para, y lo único que pasa, es la vida, y todo lo que se pierde es la sonrisa llena de versos y pesos que destrozan el alma, que te exprimen el pecho haciendo de mi sangre un suspiro lleno de miedo, lleno de vida y a la vez de muerte.
Olvidate de todo y grita silencios, es lo único que sirve de medicina para sobrevivir a estos dias de niebla, a estos años de mierda.

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